BASES TEÓRICAS DE LA ATENCIÓN TEMPRANA  

Ana Afane
Psicóloga
Fundación Síndrome de Down de Cantabria

http://www.infonegocio.com/downcan/todo/curso/basesteoricas.htm


 

EL DESARROLLO INFANTIL

Hace unos 30 años empiezan en España las primeras experiencias de Atención Temprana. Desde entonces el concepto de Atención Temprana ha ido evolucionando a lo largo de los años para adaptarse a las distintas realidades, desde un modelo clásico basado sólo en el tratamiento de la discapacidad desde los Servicios Sociales hasta llegar al modelo actual en que se considera la Atención Temprana como un medio de prevención de la discapacidad y se centra en el niño y su entorno.

Desde esta concepción, se considera la globalidad del niño teniendo en cuenta los aspectos intrapersonales, biológicos, psicosociales y educativos, propios de cada individuo y los interpersonales relacionados con su propio entorno: familia, escuela, cultura y contexto social. (Libro blanco de la Atención Temprana).

 

Cuando nace un niño se inicia un proceso evolutivo complejo, continuo e irreversible. Empieza una evolución biológica, psicológica y social.

Este proceso implica “saltos” cualitativos en el funcionamiento del niño, es decir, “cambios” que distinguen al bebé que empieza a andar o al que habla del que todavía no lo hace. Cambios que implican la adquisición de una gran cantidad de habilidades (perceptivas, motoras, lingüísticas, sociales, afectivas) que cada niño realiza paso a paso; ningún niño se levanta el día de su segundo cumpleaños distinto del día anterior; va poco a poco aprendiendo y consiguiendo nuevas conductas, cada uno a su propio ritmo, que le ayudarán a relacionarse con el medio que le rodea.

Sabemos por la psicología evolutiva que todos los niños en los primeros años siguen unas etapas de desarrollo que les llevan a adquirir una serie de funciones tan importantes como son el control postural, la marcha independiente, el lenguaje, la interacción social. Todos los niños pasan por estas etapas, en el mismo orden, da lo mismo que hayan nacido en China, la India o España. El desarrollo es algo ordenado, no es objeto del azar.

 

Según la Neurología evolutiva el desarrollo infantil es fruto de la interacción entre factores genéticos y factores ambientales. Todos sabemos que no hay un niño igual a otro, ni física (salvo en el caso de los gemelos) ni psíquicamente. Ningún niño por otro lado, nace en un vacío sino que nace de unos padres, vive en un entorno, crece dentro de una familia, con unas condiciones sociales concretas.

 

Para que esta evolución se realice adecuadamente se requiere, por una parte, de la maduración del sistema nervioso que se inicia en la vida intrauterina, y por otra, de una organización a nivel emocional y mental.

 

-         La base genética, específica de cada persona, establece unas capacidades propias de desarrollo y hasta el momento no nos es posible modificarla.

-         Los factores ambientales van a modular o incluso determinar la posibilidad de expresión o de latencia de algunas de las características genéticas. Estos factores son de orden biológico y de orden psicológico y social.

-         Son factores ambientales de orden psicológico y social la interacción del niño con su entorno, los vínculos afectivos que establece a partir del afecto y estabilidad en los cuidados que recibe, la percepción de cuanto le rodea (personas, imágenes, sonidos, movimiento). Estas condiciones, que son necesidades básicas del ser humano son determinantes en el desarrollo emocional, funciones comunicativas, conductas adaptativas y en la actitud ante el aprendizaje. (Libro blanco de la Atención Temprana).

 

Otro aspectos importante a tener en cuenta es la plasticidad que caracteriza al cerebro en los primeros años. Esto significa que es posible modificar su estructura mediante estímulos.

 

¿QUÉ ES LA ATENCIÓN TEMPRANA?

 

Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen riesgo de padecerlos.

Para ello se requiere de la participación de diferentes servicios (Sanitarios, Educativos, Servicios Sociales) y de diferentes profesionales (médicos, pediatras, fisioterapeutas, psicólogos, pedagogos, técnicos en atención temprana, trabajadores sociales, etc.).

 

OBJETIVOS DE LA ATENCIÓN TEMPRANA

 

El principal objetivo de la Atención Temprana es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos, reciban, siguiendo un modelo que considere los aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su

capacidad de desarrollo y bienestar, posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar, escolar y social, así como su autonomía personal.

 

Otros objetivos de la Atención Temprana son:

 

1.      Reducir los efectos de una deficiencia o déficit sobre el conjunto global del desarrollo del niño. En el caso de los niños con síndrome de Down el actuar para minimizar el efecto de su hipotonía muscular ayuda a su desarrollo general.

2.      Optimizar en la medida de lo posible, el curso del desarrollo del niño. Poner atención en objetivos que resulten funcionales para el niño y le ayuden a su integración social.

3.      Introducir los mecanismos necesarios de compensación, de eliminación de barreras y adaptación a necesidades específicas. Por ejemplo, en el desarrollo de la escritura hay que tomar en cuenta el tamaño y anatomía de la mano para buscar los instrumentos más adecuados.

4.      Evitar o reducir la aparición de efectos o déficits secundarios o asociados producidos por un trastorno o situación de alto riesgo. Las revisiones oftálmológicas por ejemplo previenen posibles problemas de aprendizaje producidos por la falta de visión.

5.      Atender y cubrir las necesidades y demandas de la familia y el entorno en el que vive el niño.

6.      Considerar al niño como sujeto activo de la intervención.

(Libro blanco de la Atención Temprana)

 

La evolución de los niños con alteraciones en su desarrollo dependerá en gran medida de la fecha de detección y del momento de inicio de la Atención Temprana. El término “temprano” significa empezar pronto, es decir en el mismo momento del nacimiento o en los primeros meses, no esperar para empezar la intervención.

El síndrome de Down se detecta en el momento del nacimiento, se conoce su causa y cada vez mejor sus consecuencias (problemas de salud, por ejemplo), lo que supone una ventaja frente a otros grupos de deficiencia mental porque posibilita una buena atención al niño y a su familia por parte de los distintos profesionales desde el principio.

 Cuanto menor sea el tiempo que pasa entre el nacimiento y el inicio de la estimulación mejor aprovechamiento habrá de la plasticidad cerebral y mejor será la evolución.

 

Estímulo es todo acto, palabra, objeto, acción que despierta el interés en el niño y lo mueve a realizar una acción. No podemos transmitir pasivamente el aprendizaje en un niño. Hay ocasiones en las que en lugar de “estimular” conviene ayudar al niño a aprender a inhibir su comportamiento, a controlar algunas conductas.

 

EFECTIVIDAD DE LOS PROGRAMAS DE ATENCIÓN TEMPRANA

 

Se sabe que el desarrollo cognitivo de los niños con Síndrome de Down muestra una evolución contínua a lo largo de la infancia. A partir del primer año el ritmo de desarrollo es más lento por lo que los cocientes de desarrollo sufren un declive a medida que aumenta la edad.

Son pocos los estudios que cumplen los criterios de diseño para medir el impacto de la Atención Temprana en niños con Síndrome de Down. Existen más estudios sobre sus efectos a corto plazo que a largo plazo.

De estos estudios se sabe que los niños que participan en programas de intervención temprana tienen niveles de desarrollo más altos y alcanzan los hitos del desarrollo antes que los niños no estimulados. Además, el declive común observado en la habilidad cognitiva que ocurre a medida que la edad avanza fue reducido o prevenido durante la participación en la intervención temprana.

En general se han visto cambios evolutivos positivos en estos niños, particularmente en términos de su independencia, funcionamiento en la comunidad y calidad de vida.

De los estudios realizados se concluye que los niños con Síndrome de Down y sus familias se benefician de la Atención Temprana.

En la Fundación hemos podido comprobar que los alumnos con Síndrome de Down que han participado en el programa de intervención temprana muestran una evolución favorable en el proceso de adquisición de conductas en todas las áreas de desarrollo y como consecuencia en el proceso de adaptación a la vida social y escolar.

El ritmo de adquisición de nuevas habilidades es más lento a medida que aumenta la edad cronológica de los alumnos. Así, los niños más pequeños han mostrado un nivel de desarrollo muy parecido al normal. Después del primer año, las diferencias entre la edad mental y la edad real van siendo cada vez mayores, lo que se traduce en cocientes de desarrollo más bajos, aunque es evidente el progreso en sus habilidades y destrezas.

Los alumnos mantienen y aumentan los niveles mentales, las aptitudes y capacidades adquiridas en el tiempo si siguen una práctica continuada y sistemática evitando el declive o deterioro descrito cuando no hay intervención.

Se destaca la importancia de la aplicación individualizada de los programas, entendiendo ésta como la adaptación y planificación constante de los objetivos que se persiguen a cada uno de los alumnos, utilizando gran variedad de actividades y materiales para su consolidación. Factores como la actuación familiar, el nivel social y económico y la salud influyen en la evolución del alumno.

En general se alcanzan buenos niveles de atención y disposición a la realización de actividades en todos los alumnos. La mayoría han alcanzado destrezas que facilitan su ingreso en la escuela.

 

COMUNICACIÓN DEL DIAGNÓSTICO Y ORIENTACIÓN

 

Por lo general, el nacimiento de un niño es motivo de alegría para cualquier familia. Sin embargo, el nacimiento de un niño con problemas puede provocar sentimientos y actitudes negativos porque de alguna manera se rompe con las expectativas que se tenían.

Estos sentimientos van desde el choque emocional y desconcierto, pasando por negación de la situación, sentimientos de invalidez, culpabilidad hasta la preocupación por el futuro del niño.

De cómo los padres y hermanos vivan estos primeros momentos, de cómo sean informados, y de los apoyos que reciban dependerán en gran parte sus reacciones, aceptación y cuidado del niño durante los primeros meses de vida de éste.

El diagnóstico debe darse pronto, la tardanza produce una insatisfacción creciente.

La situación más idónea para comunicar la noticia es que estén presentes los dos miembros de la pareja.

Los padres necesitan un lapso de tiempo para recuperarse y después precisan información realista.

Ante el diagnóstico inesperado las posibilidades de adaptarse a la situación son más altas que las de no adaptarse, esto depende de múltiples factores. Las reacciones de los padres no son generalizadas. Es necesario que los padres reciban apoyo en este proceso de conocimiento, aceptación y cuidado del niño para despejar dudas, crear expectativas quizás más altas de las que se tenía en un principio y proporcionar así el clima de seguridad necesario para que el niño vaya desarrollándose.

 

PROGRAMA DE ESTIMULACIÓN PRECOZ

 

Las sesiones de estimulación tienen una frecuencia de una hora semanal aunque en los primeros meses pueden tener una duración variable debido a las necesidades de sueño o hambre de los más pequeños.

El programa que se lleva a cabo en la Fundación es de tipo mixto, es decir, en su aplicación están implicados tanto profesionales como los padres de los niños.

Los padres están presentes en las sesiones por diversas razones.

-         Es importante que se cree una relación padres-profesional para la puesta en marcha del programa de forma conjunta.

-         Los padres aprenden a relacionarse y a educar a su hijo desde una nueva perspectiva.

-         El profesional recoge datos sobre los avances del niño y planifica nuevas formas de intervención.

-         En las sesiones se explican los objetivos a conseguir y las distintas actividades a realizar así como la forma de llevarlas a cabo. Con este fin se hacen préstamos de material bibliográfico y de juguetes que los padres cambian periódicamente. Es importante la implicación de la familia en la medida de lo posible, el profesional orienta sobre lo que se debe hacer pero sin estableces pautas definidas de frecuencia y cantidad pero si insistiendo en la importancia de su aplicación en casa. En ningún caso se persigue que los padres copien sin más lo que se hace en las sesiones, debe intentarse que el niño generalice a otras situaciones las conductas aprendidas.

A veces los padres dicen que los niños van a la Fundación a “jugar” o a “hacer ejercicios” o a “hacer gimnasia” sin más. Todo lo que hace en las sesiones tiene un por qué y un objetivo. La estimuladora se basa en la psicología evolutiva que nos dice las distintas etapas por las que pasa el desarrollo infantil y en las técnicas de modificación de conducta para facilitar el aprendizaje de las distintas conductas: refuerzo, ayudas verbales y físicas o el modelado.

La estimuladora debe tener en cuenta el nivel evolutivo del niño y la variabilidad interindividual (no todos los niños aprenden al mismo ritmo, ni consiguen los objetivos a la misma edad).

En los programas individuales tenemos en cuenta que:

-         Las tareas deben adaptarse al nivel alcanzado por el niño. Esto significa que hay que respetar el desarrollo evolutivo, no forzarlo. No se le debe exigir algo para lo que no esté preparado.

-         Las actividades que le presentemos deben motivarle para que participe activamente. Hay que buscar un equilibrio entre tener en cuenta la iniciativa del niño y los objetivos marcados en el programa. (Villanueva, 1993).

Se persigue que en las sesiones no se de una acumulación de aprendizajes de las diferentes áreas de desarrollo aisladamente de forma mecánica, sino que se integren dentro del niño para facilitar su funcionamiento en la sociedad.

 

PROGRAMAS DE ATENCIÓN TEMPRANA

 

Si recordamos el primer objetivo de la Atención Temprana vemos que es el de desarrollar al máximo las capacidades del niño.

Capacidad es el potencial o aptitud que posee una persona para llegar a la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.

El desarrollo cognitivo es un todo, que de forma artifical puede descomponerse en distintas áreas o capacidades para establecer objetivos y planificar actividades dirigidas a estimular uno u otro aspecto dentro del nivel evolutivo en que el niño se encuentre.

Existen varios programas o manuales de Estimulación precoz dirigidos a niños con o sin Síndrome de Down. Lo ideal es consultar varios y no seguir uno sólo para tener una perspectiva más amplia de cómo lograr que el niño consiga los diferentes objetivos.

Están estructurados por áreas y por niveles, para cada objetivo se plantean una serie de actividades y de materiales a utilizar.

 

Principios generales

 

1.      La estimulación debe empezar cuanto antes.

2.      Debe ser llevada a cabo fundamentalmente por la familia.

3.      Se basa en el desarrollo evolutivo del niño normal.

4.      Es imprescindible conocer las adquisiciones y lagunas del niño para trazar un programa educativo.

5.      Es necesario un equipo multidisciplinar.

6.       El programa de Atención Temprana debe ser flexible, adaptable a las diferencias individuales que hay a nivel de las familias y de los propios niños.

 

Vídeo

 

Para tener una idea más clara de lo que hacemos pondremos un vídeo de una parte de una sesión de estimulación.

Paula tenía en ese momento 22 meses de edad. Está habituada desde que empezó a sentarse sin apoyo al trabajo de mesa. En ese momento hacía falta recordarle que mantuviera una postura correcta de vez en cuando.

Paula muestra una actitud positiva hacia las distintas tareas, se divierte al mismo tiempo que aprende. Su nivel de atención es muy bueno.

En cada actividad se pueden trabajar varios objetivos de varias áreas de desarrollo. Por ejemplo, se trabaja del área perceptivo-manipulativa la asociación de formas, colores; la motricidad fina; pero además del área de lenguaje: nombrar los colores y términos como mete, saca, guarda, etc; a pesar de que no hay mucho lenguaje expresivo se estimula su producción.

Se intenta que termine la actividad que comienza.

Los materiales son atractivos, incluso es ella la que los elige.

Los padres están presentes y no constituyen un motivo de distracción.

Se refuerza su actuación; se intenta no utilizar el refuerzo negativo. Se le brindan las ayudas verbales y físicas necesarias.

En situaciones límite en las que Paula anticipa un fallo o no consigue un acierto tiende a evadirse de la tarea, tirando alguna cosa al suelo, pero vuelve a retomarla.

Como veremos en el vídeo en una sola tarea se pueden trabajar varios objetivos al mismo tiempo y que forman parte de distintas áreas de desarrollo.


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