“Intervención psicoterapéutica con los padres de niños de 0 a 6 años”

Dña. Inmaculada Buenadicha. Psicóloga del Centro de Psicoterapia Infantil de Cruz Roja de Toledo.

 

Ponencia-resumen dentro del Programa de las "II Jornadas de Atención Temprana y Salud Mental de Castilla-La Mancha". (Ciudad Real, 28 y 29 de marzo de 2003).

 

http://apintegracion.org

 


 

 

       El objetivo prioritario en la intervención infantil es conseguir su bienestar psicológico y social , entendiendo éste como una adaptación personal, familiar y social al entorno en el que están inmersos.

 

       Para conseguirlo, se proponen estos objetivos específicos:

 

1- Favorecer las pautas evolutivas que mejoren el desarrollo del niño.

2- Fomentar conductas de autonomía e independencia.

3- Aumentar la  autoestima y seguridad personal.

4- Enseñarle la adquisición de normas de una forma razonada.

5- Desarrollar la responsabilidad y el espíritu crítico en el niño.

6- Favorecer conductas y actitudes que conlleven una mayor participación en el contexto familiar.

7- Apoyar el esfuerzo diario y la motivación hacia el trabajo.

8- Favorecer el desarrollo del juego.

9- Fomentar las relaciones con sus iguales.

10- Enseñarle estrategias de afrontamiento ante las dificultades de la vida cotidiana.

 

     La mejor forma de conseguir estos objetivos es a través de la influencia de los padres, ya que son los principales agentes de cambio en el desarrollo y la educación de los hijos.

     No obstante, y debido a los grandes  cambios económicos, sociales y culturales acaecidos en las últimas décadas y su incidencia en las relaciones familiares, los padres perciben cada vez más dificultades a la hora de educar a sus hijos.

    Por otra parte, la tarea de ser padre o madre implica cambios importantes en los hábitos cotidianos de los progenitores, así como la atención a unas demandas de los hijos, para las que muchas veces no encuentran los recursos adecuados.

    

    La mayoría de las familias que demandan ayuda, piden orientación sobre pautas educativas eficaces y recursos para afrontar situaciones de estrés de una forma adaptada. Si tenemos en cuenta que en la vida familiar existen etapas de transición en las que se puede predecir muchas situaciones estresantes, nuestra actuación de prevención es de gran importancia.

 

      Cuando nos dirigimos a los padres, partimos de la hipótesis de que la  mayoría de las conductas pueden aprenderse y que su comportamiento actual está muy influenciado por    las experiencias aprendidas en su familia de origen. Es importante ser respetuosos con su forma de ver la realidad. Es por ello que nuestra intervención no debe estar basada en la imposición de nuestras teorías, sino en la reflexión que los padres realicen sobre sus conductas cotidianas y las consecuencias que ellas generan.

 

   La influencia de los padres en los hijos se realiza a través de las relaciones afectivas, a través de las conductas y a través de sus cogniciones. Mediante las relaciones afectivas, el niño va estableciendo su yo interno, su autoestima, etc. Las conductas que los padres enseñan a sus hijos tienen que ver con los estilos educativos que ellos conocen, sus habilidades de comunicación, las estrategias de afrontamiento, etc. Finalmente, las cogniciones se refieren a las ideas y expectativas que ellos tienen sobre el desarrollo y

la educación de sus hijos, a su percepción en el papel de padre y a la seguridad en sus capacidades.

 

  Por todo esto, es importante  tener en cuenta las siguientes actitudes y pautas educativas que favorecen el desarrollo de los niños:

   

1- La disponibilidad por parte de los padres hacia los hijos.

2- La capacidad para saber detectar las necesidades de los niños.

3- La incondicionalidad en sus relaciones afectivas.

4- La coherencia en la disciplina.

5- El acuerdo de los padres en la aplicación de las normas.

6- La amabilidad aunque firmeza  en la aplicación de las normas.

7- La transmisión de las normas de forma razonada.

8- La implicación de los padres y la supervisión.

9- La expresión de lo que se quiere de los hijos de forma concreta y positiva.

10- La valoración de todos los logros por insignificantes que sean.

11- La predicción de las consecuencias de las conductas por parte de los hijos.

 

CONCLUSIONES

 

1- Las pautas educativas que contribuyen positivamente al desarrollo y evolución de los hijos, y por tanto a  fomentar su bienestar psicológico y social , se aprenden.

2- Los padres son los principales agentes de cambio en este proceso.

3- Hacemos prevención cada vez que orientamos a las familias y las dotamos de los recursos necesarios para afrontar las situaciones estresantes.

 


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