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¿Porqué los niños desobedecen? © Lic. Verónica M. Sargiotti Pieretto. Fuente original: http://www.ciudadfutura.com/psico/articulos/porque_nin_desob.htm
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| A menudo suelo escuchar a mamás y papás desorientados
por las actitudes de sus hijos. Aquellos se quejan de que los niños
de ahora son muy distintos a los de antes, que son muy desobedientes,
que no hacen caso a lo que se les dice, que contestan a los mayores,
etc., etc. La mayoría están desorientados y no logran entender la
situación. Los niños parecen no responder a los dictámenes de sus
padres, y éstos no encuentran solución.
Poner límites a los niños no es sencillo. La gran mayoría de los
adultos hemos sido educados de una manera muy estricta, con límites
impuestos muy rígidamente. Este modelo educativo es casi imposible de
reproducir, los tiempos han cambiado y aquel modelo ha perdido
vigencia. Así, nos encontramos con que los padres, los docentes...
hemos quedado sin un referente a tomar para educar a nuestros hijos.
Lo viejo ya no funciona y no tenemos otro modelo para imitar. No es mi intención ofrecerles una lista extensa sobre cómo y cuándo poner límites, no hay tal receta para ello. Lo que sí puedo ofrecerles es una comprensión de la situación y una explicación sobre porqué los niños desobedecen. He dividido en cuatro tipos las transgresiones realizadas por los niños (incluyendo en ello a los adolescentes). Con transgresiones quiero referirme al hecho concreto de que un niño no obedezca los límites impuestos por alguno de sus padres. El primer tipo de transgresión es realizado por el niño como un llamado
de atención. Pensemos por un momento: nuestra vida está llena de
exigencias externas (trabajo, casa, compromisos ineludibles, etc.), el
tiempo libre es escaso, todos los días tenemos infinidad de tareas
por realizar. Atender a un niño no implica solamente: alimentarlo, vestirlo, brindarle un hogar, mandarlo a la escuela o estar todo el día con él. Implica, además, darle tiempo, saber qué le pasa, qué siente, qué deseos tiene, qué miedos tiene. Implica hablar con él, responder sus dudas, hacerle saber que lo amamos y que lo protegemos. Ahora bien, pensemos por un momento si éste es nuestro caso. Si no
lo es, quizás la desobediencia se deba al segundo tipo
transgresiones. El tercer tipo de transgresiones es reflejo de un pedido de límites
por parte del niño. Cuando los límites no están instaurados
(o dicha instauración es muy vaga) todo o casi todo está permitido. El cuarto tipo de transgresiones es el punto contrapuesto al
anterior. Éste marca la desobediencia como producto de un exceso
de límites. Cuando pongamos un límite o cuando no lo hagamos, pensemos qué
queremos lograr con esto, cuál es el beneficio para el futuro.
Establecer un límite no es una decisión rápida y simple. |