"La cuarta parte de las consultas en psiquiatría infantil son por problemas de conducta raros".

Noticia publicada en "La Voz de Galicia". (Miércoles, 28 de enero de 2004)

http://www.lavozdegalicia.es/se_sociedad/noticia.jsp?CAT=105&TEXTO=2340149


 

Son problemas psicológicos que pueden resolverse en el círculo más próximo del niño, según los expertos. Los especialistas los agrupan bajo la denominación de códigos Z.

 

Los especialistas los llaman códigos Z, y aunque por el nombre parezcan cuestiones relacionadas con extraterrestes, se trata de problemas mucho más cercanos a cada familia, especialmente porque afectan a los niños.

Como códigos Z se denomina a una serie de problemas psicológicos y de conducta que padecen los pequeños, preadolescentes y adolescentes y que, aunque por su gravedad no pueden ser clasificados como trastornos mentales, sí requieren la intervención de un profesional.

Aunque no está claro si la incidencia de estos problemas está creciendo, es un hecho contrastado que la cifra de pacientes en las consultas especializadas están aumentando. De hecho, Fernando Márquez, jefe de Salud Mental del Sergas, destaca que en los últimos años la cuarta parte de las consultas en psiquiatría infantil se deben a códigos Z.

Estos problemas surgen a raíz de situaciones relativamente traumáticas de la vida cotidiana, como la enfermedad grave o el fallecimiento de una persona próxima, conflictos entre hermanos o entre los padres del niño o crisis de identidad.

«Es la acentuación de situaciones normales que los niños superan normalmente sin problemas, pero hay una parte de ellos que caen en crisis y no logran sobreponerse», señala Márquez.

Según los especialistas, los propios padres, el entorno escolar y familiar son los que se dan cuenta de que el comportamiento de los pequeños no es normal, aunque las actuaciones de crisis pueden variar considerablemente de unos a otros. «No hay unos síntomas específicos y comunes», asegura Márquez.



Ayuda del entorno

Los psiquiatras infantiles advierten que no son problemas que deban dejarse pasar. Aunque muchos se superan con los años, también pueden agravarse y dejar secuelas en la edad adulta.

El método que consideran más efectivo para hacerlo frente es desde el ambiente más próximo al niño, es decir, una actuación coordinada entre los padres, familiares, el entorno escolar y el pediatra. «Tampoco es necesario patologizar la vida diaria del pequeño. Acudir al psiquiatra infantil puede ser asociado por el niño como que se trata de un problema más grave de lo que realmente es», explica Márquez.

En todo caso, es necesario que un profesional se encargue de dar pautas a los padres para que hagan una actuación coordinada, ya que lo contrario puede desorientar al niño.

El tiempo, la constancia, la paciencia y la coordinación entre los adultos es clave para que la terapia sea efectiva. Pero una advertencia seria es que siempre requiere tiempo, un mínimo de meses para que empiecen a verse los primeros resultados. Los psiquiatras infantiles, en todo el proceso pueden ayudar a que los factores implicados lleven a cabo un plan coherente de acción con el niño.



Dada la gran variedad de problemas de conducta denominados códigos Z, los especialistas los clasifican en varios grupos, en función de la situación que se considera la desencadenante de la crisis: Pueden ser:

-Por vivir con proximidad con la enfermedad grave de un ser querido.

-Por problemas de comunicación entre padres e hijos, tanto por sobreprotección, abandono, permisividad absoluta, entre otras situaciones.

-Por la dinámica propia de la familia.

-Por celos entre hermanos.

-Por problemas escolares y académicos que tienen su efecto en el ámbito familiar.

-Por problemas de identidad relacionados con la orientación sexual. Suelen aparecer en etapas de la preadolescencia.

-Por choques culturales. En Galicia empieza a producirse con más frecuencia especialmente debido al aumento de la inmigración.

-Por conflictos biográficos en niños adoptados, que viven en familias monoparentales o que han sufrido cambios de domicilio en momentos clave de su desarrollo.


Muchos de los problemas psicológicos o de conflicto interno que sufren los adultos se derivan los grandes cambios que se han producido en la sociedad en los últimos años. Del mismo modo, esta evolución ha llegado a calar en los más pequeños.

Por eso, algunos de los conflictos de conducta de los menores se consideran que son un precio que se está pagando por las mejoras sociales en otros aspectos.

De todos modos, en las manos de la sociedad está dejar de pagarlo.

Fernando Márquez, jefe de Salud Mental del Sergas, considera que se ha producido un cambio importante de valores y han desaparecido algunos límites, en lugar de hacerse más flexibles. «Ha circulado un mensaje engañoso que daba la idea de que a los hijos no es conveniente negarles nada. Y de esa permisividad absoluta se deriva también una mayor dependencia del niño», explica Márquez.

Diversos especialistas han advertido del problema que supone dar satisfacción inmediata a los deseos de los niños, ya que provoca que el carácter sea más débil y que no sepan enfrentarse a negativas y contratiempos que pueden encontrar a lo largo de la vida. Por ese motivo, creen que es importante que los padres fomenten el autocontrol de caprichos en los niños.

Del mismo modo, aconsejan que se fomenten los entretenimientos activos, que ayudan a los menores a tomar decisiones y a enfrentarse a situaciones nuevas.


Códigos Z es un término extraño no sólo para los profanos en medicina sino también para algunos de estos profesionales.

Con el fin de familiarizar a los médicos con este problema y con los mecanismos para tratar a los niños que lo padezcan, la Consellería de Sanidade celebrará la próxima semana un curso de formación que lleva por nombre Saúde mental infanto-xuvenil. Formulacións asistenciais: problemas diagnósticos e terapéuticos dos códigos Z . Los especialistas consideran que la terapia coordinada y coherente suele ser suficiente para solucionar los problemas de los códigos Z. Sólo en algunos casos concretos es necesario recurrir a farmacoterapia.


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